| 7/29/2010 9:50:00 AM | Email this article Print this article |
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| Laura Amórtegui estudiante de la escuela Winston Churchill en MD. (Fotos/Rafael Crisóstomo) |
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| Laura Amórtegui: Estudiante de honor
ANDREA ACOSTA El Pregonero
Enfocándose en el estudio, el deporte, clases de liderazgo y actividades parroquiales, la joven colombiana Laura Amórtegui destaca como una estudiante ejemplar. “Mi hija es una niña bella, muy cercana a Dios y reconocida por su trabajo, dedicación y esfuerzo”, dijo su padre Germán Amórtegui.
Desde que Laura llegó a Estados Unidos con su familia hace una década, sus padres se han preocupado por ayudarle con las tareas, involucrarse en las actividades de la escuela y hablarle de la universidad como una meta. “Mis papás siempre me han ayudado en todo”, reconoce la joven de 16 años que está en el cuadro de honor de su escuela y sueña con ser psicóloga.
Desde que estaba en la escuela intermedia, empezó a interesarse en el cuidado del medioambiente y los deportes. “Me uní a un grupo ecológico porque creo que para vivir sanamente tenemos que ayudar al medioambiente, el cual nos da lo que necesitamos para vivir”, según Laura.“Tenemos que cuidar los recursos”.
Hace cinco años que practica jockey sobre hielo a sabiendas de que la condición para ser parte del club de jockey de la escuela es sacar buenas notas. “Mis padres me acompañan siempre en las prácticas y partidos”, comentó la joven que va a ingresar al 11º grado en la escuela secundaria Winston Churchill, en Potomac.
Mantiene un promedio 3.5 (GPA) y está cursando dos materias avanzadas (AP), español y gobierno, con las cuales obtiene conocimientos y créditos a nivel universitario.
Además, a Laura le apasiona la clase de liderazgo (optativa) porque puede organizar diferentes actividades con sus compañeros para recaudar fondos para la escuela. Asegura que su madre le ha impulsado diciéndole que ‘uno tiene que ser un líder en la comunidad para así ayudar a los demás’.
Carolina Ordóñez asegura que el éxito académico es un reto para su hija, más que para otros niños, porque tiene que nivelarse con el idioma inglés y además representar bien a los hispanos.“Siempre le he dicho que se esfuerce por dejar en alto el nombre de la comunidad, dar ejemplo para abrir la puerta a más latinos y -cuando sea profesional- ayudar a los hispanos”, dijo orgullosa y feliz por los logros de su hija.
Estos padres inmigrantes se han esforzado para que Laura y su hermano de 13 años conserven su idioma natal, por eso lo hablan en el hogar y acuden al servicio religioso en español.
Los miembros de esta familia son feligreses de la parroquia San Rafael de Rockville, Maryland, y reciben clases en el Instituto de Liderazgo Laical de la arquidiócesis de Washington.
Laura participa en el grupo juvenil de la iglesia, siguiendo el consejo de sus padres de ‘ayudar a los demás’. Su padre es coordinador hispano del comité pro-vida en la iglesia y la ha motivado a participar cada año en la Marcha por la Vida.
“La mayoría de los jóvenes no entienden que la vida es un milagro y el aborto no es la última opción. Uno tiene que valorar la vida porque la vida es un regalo de Dios.”
Esta joven confiesa que sin Dios estaría perdida. “Cuando necesito con quien hablar siempre está ahí. Es mi padre espiritual.”
Su mayor meta es estudiar psicología. “Siempre me ha gustado ayudar a la gente y sé que hay que estudiar para poder comprenderles y poder ayudarles”, dijo quien tiene como meta ayudar a su comunidad.
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