Estudiantes necesitan apoyo financiero para recibir una educación universitaria de calidad.(Foto/archivo)
Estudiantes necesitan apoyo financiero para recibir una educación universitaria de calidad.(Foto/archivo)
Un título universitario es la mejor herramienta que tienen los jóvenes para superarse. Su futuro dependerá del acceso que tengan a una educación superior de calidad. Pero, con el constante aumento de las matrículas universitarias y los retos financieros perso-nales, los estudiantes hispanos encaran un futuro incierto en cuanto a la educación superior.

Según los expertos, urge una intervención eficaz y a tiempo a nivel federal e

institucional para suplir la demanda de una de las poblaciones estudiantiles

de más rápido crecimiento.

Precisamente estos asuntos se analizaron este lunes en una cumbre de jóvenes líderes latinos, auspiciada por el Instituto de la bancada hispana del congreso (CHCI, por sus siglas en inglés). Se profundizó en el impacto del programa fe-deral de subsidios Pell en el índice de graduaciones y la imperativa necesidad de una reforma para afrontar exitosamente las fallas de este programa de ayuda estudiantil.

La subsecretaria del Departamento de Educación de EEUU, Martha J. Kanter, reconoció las dificultades que pasan las familias para pagar los gastos de matrícula universitaria -que por lo menos son 10 mil dólares al año-. Los préstamos no reembolsables Pell deberían ser permanentes -dice quien no está de acuerdo en que cada año el congreso tenga que aprobar los fondos, convocar a audiencias y el programa dependa del presupuesto.

“Para que los estudiantes no queden rezagados, el país tiene que pensar en el sistema educativo completo, desde preescolar”, dijo Kanter. “Hay primaria y secundaria obligatoria para todos, y debe haber universidad

accesible para todo aquel que lo desee”.

Alentó a aprovechar los be-neficios de seis diferentes créditos fiscales que fueron diseñados para promover la educación. “No podemos esperar por el futuro, los chicos tienen que avanzar”, subrayó.

Jennifer Engle, vicepresidenta para política de investigación del Instituto para Políticas en Educación Superior (IHEP, por sus siglas en inglés), explicó que los hispanos ganan menos y tienden más que otros grupos a vivir en la pobreza -condiciones que son obstáculos mas no excusas para no estudiar y graduarse de la universidad.

Los estudiantes universita-rios hispanos tienen el doble de probabilidades que los blancos de recibir ayuda del programa Pell y cada vez más hacen uso de préstamos para financiar su carrera (22.4 por ciento de los estudiantes en 1995, 34.3 por ciento en 2007).

“A pesar de ello, los hispanos tienen menos tendencia a ir a la universidad y terminar una carrera”, dijo Engle subrayando que los índices de latinos que se gradúan son inferiores a los números correspondientes a estudiantes blancos. Asegura que los blancos tienen el doble de probabilidades de obtener un título universitario. Esta experta asegura que es imperativo mejorar estos índices entre los hispanos para lograr las metas educativas nacionales.